sábado, 21 de enero de 2012

ELLA Y ÉL

Erase una vez chica pizpireta, simpatica ,cariñosa, ella estaba locamente enamorada de él, él era un chico atractivo y agradable, se casarón, vivieron felices y comieron perdices. Para muchos este sería el final de un cuento, pero la verdadera historia empieza aquí, el vivir el día a día, cuando se deja de vivir en un cuento, para pasar al mundo real. Ella y él vivían en una preciosa casa, tuvieron 2 hijos, y parecía que todo iba bien,ella por las noches lloraba a un ladito de la cama, esperando que él volviera a ser el hombre que ella conocío o que creía conocer. A él con los años se le agoto esa amabilidad y esa bonita sonrisa, y empezó a gruñir y a mandar, a imponer su ley,no dejaba de anularla haciendola creer que no era demasiado buena, que él estaba por encima y que ella no podía vivir sin él. Ella se sentía muy sola, la anuló hasta el punto de quitarle su personalidad,y destinarla al vacio,élla dejo de trabajar, de salir, de llamar a sus familiares y amigos y a ponerse guapa porque sí, solo se dedicaba a su casa, a su marido y a sus hijos, con el único fin de contentarlo a él, que más que a una mujer quería un florero, que solo tragara, que no opinara. Él le decía que no valia nada, que se metiera en la cocina y le hiciera la cena, mientras él se tumbaba a ver la tele, no le decía que la quería, ni que era bonita, de su boca solo salían insultos. Él no le abrazaba, ni le besaba, sino que muchas noches la metía en la habitación y le pegaba, le decía que la culpa de todo la tenía ella, que era mala madre y mala esposa, sus hijos todo lo escuchaban, y ella salía a pesar de todo con una sonrisa en la cara. Pero un día ella se armó de valor, cogió a sus hijos y se marchó de esa casa, sus lagrimas caían, mientras recordaba lo mucho que a él lo amaba, pero tenía que partir, y dejar esa vida infeliz, para salir adelante. Ella pidió ayuda, su familia la apoyo y sus amigos la arroparon, sus hijos en todo momento estuvieron a su lado, él le dijo que volviera que iba a cambiar, pero ya era tarde, y el dolor era muy grande, así que ella vio que sin él era más feliz y con todos salió adelante. Ella hoy es feliz, vive con sus hijos, tiene su trabajo, sale con sus amigos y su sonrisa en la cara es verdadera, ha rehecho su vida y por fin es feliz. Este es el verdader final feliz de cuaquier cuento.

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